La iglesia de Santa Catalina debe su tradición a que conserva la imagen del Señor Sepultado, ampliamente venerada por los fieles católicos.
La iglesia de Santa Catalina debe su tradición a que conserva la imagen del Señor Sepultado, ampliamente venerada por los fieles católicos.
La devoción al Padre Eterno en la iglesia de San Sebastián congrega a la comunidad católica de la capital para su veneración los días miércoles.
Con el traslado de la capital al Valle de la Ermita, un primer templo inició su construcción en 1778, y finalizó el 25 de noviembre de 1783.
Esta es una obra arquitectónica de estilo neoclásico en la que trabajaron Luis Diez Navarro y fray Francisco Gutiérrez.
El primer registro de planificación de la iglesia de San Agustín en los llanos del Valle de la Ermita se debe a José María Alexandre en 1776.